En su encuentro de la semana pasada con la Mesa de Enlace, el ministro de Economía, Sergio Massa, se había comprometido con el sector para acercarle soluciones específicas por rubro para paliar los efectos de la sequía en los primeros días de febrero.

Las lluvias llegaron el sábado pasado con intensidades variadas, con montos que fueron desde mínimos de 10 milímetros a máximos de entre 35 a 80 milímetros, lo que repercutió también en el movimiento de equipos para la siembra.

A pesar de las lluvias, algunas estimaciones arrojan que la caída de la producción de maíz se ubicaría en torno a las 7,5 millones de toneladas.

«Las precipitaciones provocaron la reacción del sector agrícola, se observó un intenso movimiento de equipos, por lo que se reanudó así el proceso de siembra, en particular soja tardía y maíz tardío, aunque cerró el período de las fechas o ventanas óptimas para su implantación», añade el informe.

En ese sentido, se implantó «una importante superficie de maíz tardío, particularmente en las áreas de influencia de las cuencas lecheras«, es decir en la región central de la provincia.

En el caso de la cuenca lechera, el Gobierno anunció un plan para compensar el costo del alimento de los animales según el tamaño de producción de cada tambo.

En cuanto a la soja tardía, «se avanzó en la siembra en casi la totalidad de los departamentos» y hasta ahora se cubrió un 82% de lo estimado a inicio de la campaña, lo que representa unas 475.600 hectáreas.

Sobre los procesos de cosecha, el trabajo informa que a mediados de semana se reanudaron las actividades con «rendimientos promedio sin variaciones de importancia».

«Continuaron siendo irregulares y en gran parte bajos, por las características ambientales de estrés hídrico y térmico que atravesaron el ciclo. Los mínimos oscilaron entre 4 a 8 quintales por hectárea y máximos de 18 a 20 quintales«, agrega el texto.

En general, el estado de la oleaginosa prosiguió siendo de malo a regular en algunos sectores y de bueno a muy bueno en otros, «dependiendo de las precipitaciones de cada zona y la etapa fenológica en que se encontraba cada parcela».

Por esa razón, «se observó el movimiento de máquinas picando/embolsando el cereal», aunque «algunos productores, dado los elevados costos y la baja calidad del material, continuaron confeccionando rollos de plantas enteras» para destinar al ganado.