“Se calcula que son 500 trabajadores los que han perdido el trabajo en los frigoríficos, esta semana, por la prolongación del cepo”, dijo Daniel Roa, secretario del sindicato de la carne de Santa Fe. Los empresarios no avalan esa cifra, aunque reconocen que desde que empezaron las restricciones a la exportación del producto, en abril, se redujeron contratos temporarios, los días de trabajo semanal y se eliminaron horas extras.

En uno de los frigoríficos consultados asumieron la finalización de 35 contratos temporarios, semanas atrás, y este lunes se interrumpió el vínculo laboral de 8 personas en una planta de faena cercana a la ciudad de Santa Fe. En Hughes, en el sur de esa provincia, en los últimos meses han cesado turnos de despotadores, que estaban contratados en forma tercerizada, no en relación de dependencia. En Entre Ríos, desde dos plantas de faena aseguraron que all{io no hubo despidos.

Desde el consorcio ABC, que nuclea a los principales exportadores de carne vacuna de la Argentina, aseguraron que “no se registraron despidos en ninguno de los frigoríficos asociados”.

Con todo, el panorama es oscuro. Tras la prórroga del cepo, establecida este lunes hasta el 31 de octubre, desde ABC advirtieron que “en el corto plazo, las empresas frigoríficas deberán adoptar medidas más severas para ajustar el nivel de actividad a la decisión de recortar el nivel de embarques a la mitad del promedio exportado en la segunda mitad de 2020, que se suma a la prohibición de exportar algunos cortes; una imposición que altera significativamente la operatoria y la ecuación de los negocios en las plantas exportadoras”.

Consideraron que “la prolongación de las limitaciones impactará sobre los puestos de trabajo, el nivel de remuneraciones de los trabajadores, el capital de trabajo y la capacidad de compra, con consecuencias sobre el mercado ganadero y toda la cadena en su conjunto, incluido el sector de la industria frigorífica que atiende al mercado local”.

Los dirigentes gremiales coinciden con el diagnóstico sectorial. Roa estima que “los contratos que no se renuevan se multiplicarán. Cada vez más habrá trabajadores cesanteados, vacaciones anticipadas y menor horas de trabajo, todo lo cual reduce el salario de los trabajadores cerca del 50%”.

En tanto, Gabriel Vallejos, secretario general de la Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Carne y Afines de la República Argentina (Fesitcara), dijo que “por ahora no hay despidos masivos, se empezó con una suerte de “goteo permanente” que estamos relevando en nuestras filiales y queda claro que la situación es grave. Con la prórroga del cepo, los trabajadores de frigoríficos tienen incertidumbre por su fuente de trabajo y mucho malestar por el poder adquisitivo de su salario”.