Sin embargo, el hecho de que el monto inicial del programa represente el 15,5% de las reservas netas actuales de la autoridad monetaria, frente a un año en que las perspectivas de ingreso de divisas son desfavorables, encendió alarmas en el mercado sobre la pérdida de poder de fuego del Banco Central y la efectividad del programa, dado que el monto representa 5% del stock nominal del GD29 y GD30. Analistas consultados por Ámbito señalan que la medida pondrá un techo al riesgo país, aunque destacan que su reducción significativa estará condicionada a la evolución macroeconómica.

Miradas

Pedro Siaba Serrate, head of Research & Strategy de PPI, señaló: “El stock nominal de deuda en bonos de moneda extranjera alcanza los u$s109.330 millones de nominales. Vale aclarar que este stock incluye los bonos en dólares (tanto Ley NY como Argentina) y los bonos en euros. Más en detalle, los montos emitidos en GD29 y GD30 representan el 22,6% de este stock (u$s18.726 millones de nominales). En base a nuestras estimaciones, a diciembre de 2022 el 99,5% de ese monto (GD29 y GD30) estaría en manos del sector privado. En otras palabras, casi la totalidad de ambos instrumentos. Por otra parte, en base al volumen operado en ByMA en dólares cable, creemos que el monto total destinado por el BCRA hasta el 24 de enero alcanzaría alrededor de u$s258 millones. De ese monto, consideramos que el 88,2% está explicado por compras en el GD30. No obstante, en base a la data de los flujos, no podemos descartar que haya vendido títulos contra pesos, por lo cual la acumulación de nominales sea menor”.

En cuanto a la efectividad del programa, Ignacio Sniechowski, head of research en Grupo IEB, consideró que les pone un piso a los bonos y un techo al riesgo país. “Lo que no hay duda es que esta jugada, si la intención es mantener los bonos en cartera indefinidamente, aliviana el perfil de vencimientos de los bonos soberanos en dólares y, de esta manera, le da menos probabilidad a un escenario de reestructuración poco amigable de la deuda en los próximos años. En este sentido, el valor de u$s30 que monitoreamos debería comenzar a ser visto como oportunidad, ya que entendemos que los vencimientos podrían ser manejables, y de este modo evitar reestructurar la deuda”, planteó.

Tomás Villa, analista financiero en ConoSur Investments, señaló: “El impacto es acotado y dependerá de la lectura del mercado, ya que su monto no es tal para por sí mismo generar una mejora sustancial en el perfil de deuda soberana, salvo que los fondos de organismos permitan ampliar el programa anunciado”.

En cuanto a la posibilidad de que Argentina recupere lugar en los mercados de capitales, destacó: “Depende de la performance del país en términos fiscales, monetarios y cambiarios. Si el mercado viera al país avanzar en su consolidación fiscal, y así moderar su dependencia de la asistencia monetaria, y con ello reducir la presión sobre el tipo de cambio, podría mejorar rápidamente su consideración sobre la deuda local. Pienso, además, que podría estar configurándose para los próximos años un escenario internacional más favorable a países emergentes, que puede colaborar con la causa argentina”.