“El sistema actual de indemnizaciones se hizo casi prohibitivo para las empresas que quieren tener trabajadores en blanco, en particular para las pymes. Un trabajador en blanco, a medida que suma antigüedad pasa a formar parte de un pasivo del empleador. Y cuando el empleador es una pyme, puede llegar a terminar en una pérdida de su patrimonio personal si tiene que desvincularse del trabajador”, reflexionó el economista Jorge Colina.

En ese marco, el análisis arroja la siguiente conclusión: en Argentina, el tamaño promedio de las firmas es de 14 trabajadores. Esto significa que, para la mayoría de las empresas, el despido de un trabajador con 12 o más años de antigüedad le implica abonar una indemnización superior a toda la masa salarial mensual. Si hubiera fallas en la registración, la indemnización sería más de 2 veces la masa salarial. Si hubiera dudas en la naturaleza del despido (el empleador entiende que es con causa y el empleado sin causa) y la resolución es mediante un juicio laboral, los gastos se siguen multiplicando con los intereses y los honorarios de los abogados. No es arriesgado afirmar que un despido puede llegar a quebrar una microempresa.

Según datos del Ministerio de Trabajo relevadas por el Instituto, las desvinculaciones laborales fueron distintas de acuerdo al tamaño de la empresa:

«Mientras que en las grandes empresas se desvincula 1 trabajador de cada 10, en las microempresas se desvinculan 3 trabajadores cada 10. No todas estas desvinculaciones son despidos ya que muchas son renuncias voluntarias», informaron.

Propuesta

Entre los empresarios circula una propuesta de crear un Seguro de Garantía de Indemnización para financiar la actual indemnización por despido. La propuesta consiste en crear una nueva contribución patronal con alícuota que varía entre el 8,33% y el 2% del salario, según la antigüedad promedio de los trabajadores de la empresa. Con estos fondos, ANSES les abonaría a los trabadores que se desvinculan de las empresas –sea por despido o por renuncia voluntaria– una cantidad de salarios igual a la actual indemnización por despido. Figurativamente se le llama a este sistema la “mochila” del trabajador en el sentido de que los empleadores ahorran por cada trabajador el pago de la indemnización por despido.

Al mismo tiempo, agrega: «Se podría instrumentar estableciendo que el empleador mantiene la obligación de pagar la indemnización, como en la actualidad, pero si el monto supera, por ejemplo, 4 salarios el excedente va a cargo del actual Fondo Nacional de Empleo. De esta forma, el Fondo pasa a operar como un seguro con franquicia. Se mantiene el desaliento al despido cuando la antigüedad es baja y se modera el impacto en las empresas que preservan a sus trabajadores porque se pone un tope al gasto de la indemnización por despido a su cargo».