En cuanto a la decisión específica de Uruguay, Elizondo planteó que hay distintas posturas. “El sector industrial tradicional es más partidario del proteccionismo, pero el agroindustrial lo ve con más simpatía. El 70% de las exportaciones del Mercosur son agroindustriales, claramente quieren una mejora en el acceso a mercados externos como el asiático, en donde tienen que pagar aranceles de dos dígitos en un continente que explica el 32% de todas las importaciones mundiales, mientras que Latinoamérica explica solo el 3%”, detalló.

Cuestionamiento

Así, la preocupación del sector agroindustrial no pasa por la decisión específica de Uruguay, la cual avalan, sino por realizarla por fuera del bloque. “Para los organismos internacionales, en el 2030 el Mercosur podría significar el 50% de los commodities mundiales, cualquier país va a tener miedo de negociar con nosotros, por lo que no podemos dejar de abrirnos cuando podemos ser una potencia”, aseguró a Ámbito Gustavo Idígoras, presidente de la cámara argentina de la industria aceitera y miembro del Consejo Agroindustrial.

Para Idígoras, el primer paso es “cerrar las negociaciones actuales” con la Unión Europea, Canadá, Singapur y Corea del Sur, y luego abrir negociaciones con otros “mercados de interés”, como son India, Rusia, Sudáfrica, Marruecos, Centroamérica, y China. “Necesitamos tener una actitud más ofensiva”, enfatizó. Sobre el impacto que esta mayor apertura podría tener, detalló: “Calculamos 40 mil millones de exportaciones incrementales anuales para el sector, de las cuales 15 mil millones serían para Argentina”.

Desde el sector industrial, la postura es bien distinta. La Unión Industrial Argentina (UIA) planteó que el objetivo debería ser “fortalecer” el Mercosur. “Como bloque vamos a funcionar, porque hay potencias hegemónicas que, si no harán prevalecer sus reglas de juego”, aseguró el presidente de UIA, Daniel Funes de Rioja, en un acto de industriales bonaerenses. “Nuestro desafío es unirnos en un modelo competitivo y eficiente, sobran argentinos si no hay industria”, agregó.

Acerca de la decisión de Uruguay de avanzar en acuerdos comerciales con China, desde la asociación de metalúrgicos (Adimra) plantearon que la preocupación pasa por el debilitamiento del Mercosur como bloque, pero también el desvelo es por los posibles bienes que podrían ingresar a Uruguay. “Las exportaciones industriales argentinas tienen como principal destino Brasil, pero en Uruguay también hay muchos rubros, que podrían ser reemplazados por chinos, con otros precios que es difícil de competir. Podría también darse una triangulación de importaciones chinas desde Uruguay y hacia Argentina y el Mercosur”, aseguró a este diario Aldo Costa, coordinador del departamento de negociaciones internacionales de Adimra.

“Si esto sienta un precedente, es muy grave para la industria nacional. Nadie habla de cerrarse al mundo, sino de buscar criterios entre todos los países para abrirse”, concluyó Costa.

La coincidencia entre agro e industria pasa por buscar la negociación conjunta. Con participación activa en los foros empresariales del Mercosur, Idígoras alienta por una estrategia “agresiva” del Mercosur para abrir mercados, “de manera conjunta”. Consultado acerca de las distintas posturas entre el agro y la industria, planteó: “Entendemos quienes no tienen capacidad de competitividad, pero estas negociaciones duran años, se pueden fijar cuotas para productos sensibles, hay herramientas es una alarma innecesaria impedir una negociación”.