El ministro de Economía, Martín Guzmán, buscará redimirse con un buen resultado en la licitación de deuda de este jueves, el último test antes de las PASO. El objetivo es renovar los compromisos de la semana siguiente por $ 247.000 millones en un contexto desafiante por la mayor presión dolarizadora que hace menos atractivos los títulos en pesos y por el récord de vencimientos concentrados en septiembre.

La expectativa oficial está puesta en el bono TS21, en manos del Banco Nación y que permitiría colocar $ 157.000 millones sin mayores inconvenientes. Mientras que casi un tercio de los $ 90.000 millones de una letra atada a inflación (LECER) está en posesión de fondos extranjeros como PIMCO y Templeton, a los cuales se les buscó dar salida en noviembre pasado con la subasta de bonos en dólares por US$ 750 millones.

«La posesión de bonos que en gran parte se van a refinanciar están en manos de inversores públicos, por lo que va a ser menos desafiante que lo acontecido en agosto», aseguraron fuentes oficiales.

El mes pasado, por primera vez en 14 meses, Guzmán no pudo renovar la totalidad de los $ 320.000 millones en vencimientos pese a ofrecer instrumentos más cortos, tasas más altas y canjes anticipados, entre otras variantes.

La estrategia oficial para este año contempla un déficit del 4,2%, financiado un 40% con deuda y 60% con emisión del Banco Central.

Transferencias del Central

En la primera mitad del año, el Tesoro cubrió vencimientos y obtuvo financiamiento adicional, lo que permitió reducir la asistencia monetaria. Pero en julio y agosto las mayores necesidades financieras y la reticencia de los inversores complicaron las colocaciones, aumentando los giros del BCRA.

El Central ya transfirió $ 710.000 millones al Tesoro en el año y tiene margen para girarle otros $ 930.000 millones en lo que resta del 2021, según la consultora LCG.

El aumento de las jubilaciones meterá presión sobre el gasto público. Foto: AP/Natacha Pisarenko

El aumento de las jubilaciones meterá presión sobre el gasto público. Foto: AP/Natacha Pisarenko

«Despues de cerrar agosto por debajo del 100% de refinanciación, el Tesoro vuelve a buscar financiamiento en el mercado de deuda local para intentar apuntalar el porcentaje del déficit que financia con deuda y no con emisión», dijo Joaquín Waldman, economista de Ecolatina.

Para Juan Pablo di Iorio, analista de ACM, «si bien la cercanía con las PASO agrega incertidumbre, siendo que se trata de vencimientos con fuerte presencia del sector público se espera una renovación superior a la de agosto«. Pero la tarea de Guzmán no será fácil teniendo en cuenta que en septiembre vencen $ 447.000 millones, el mayor monto de todo el año.

Por otra parte, se espera una mayor expansión del gasto por el ajuste de la movilidad jubilatoria del 12,4% en septiembre, lo que va a repercutir en un mayor déficit primario que deberá ser financiado con más emisión en caso de que Economía no logre colocar los niveles de deuda necesarios. Y esos pesos que vierte el Central, como reconoció Guzmán, generan además «presiones» sobre el dólar y disparan la emisión de Leliq para luego absorberlos.

«En las últimas licitaciones, el sector privado no muestra demasiado apetito por títulos en pesos y hay una mayor presión dolarizadora en días previos a los comicios, sin dudas que esta licitación va a ser gran desafío para el gobierno», anticipó Lorena Giorgio, economista jefe de Equilibra. Y advirtió que en este mes será difícil obtener fondos adicionales, por lo que «el Banco Central volverá a ser protagonizar el financiamiento del déficit».

Luego, el Tesoro deberá renovar vencimientos por $ 350.000 millones en octubre y otro tanto en noviembre, meses en los que se sumará una presión adicional ya que en las últimas licitaciones hubo mayor apetito por las letras de descuento (LEDES) cortas, con plazo hasta octubre y noviembre. De este modo, los analistas creen que Finanzas deberá ofrecer más tasa para poder estirar los pagos para después de las elecciones.

AQ