Apuesta

El anuncio de la puesta en funcionamiento de plan Precios Justos va en este sentido. Quiere llegar a diciembre del 2023 con una inflación mensual de 3,5%, a mitad de camino de los valores que se registran en la actualidad. La apuesta del nuevo programa es fuerte: casi 2000 productos que por los próximos 120 días deben mantener precio constante.

Muchas empresas acompañan la medida. Pero la procesión va por dentro. En el Palacio de Hacienda piensan que el primer objetivo (aún en marcha) es que se achique la brecha cambiaria. Para ello la prioridad fue -y sigue siendo- la acumulación de reservas con el visado del FMI en materia de “sendero fiscal”.

Estos dos factores permitirían atravesar los próximos meses quitándole presión a las amenazas devaluatorias y de frágil financiamiento de pesos, mientras se espera la llegada de los dólares de la cosecha y se construye un puente de confianza para atravesar el “muro” de los vencimientos que caen del otro lado, con el gobierno venidero.

Las herramientas con la que cuenta el ministro también han cambiado con respecto a sus antecesores. La gran diferencia, ahora, es la que lo hace a Massa un “superministro”, esto es, la acumulación de atribuciones. Es así porque la misma ventanilla que negocia los precios de los alimentos es la que habilitará dólares al tipo de cambio oficial para poder importar a empresas y supermercadistas. Y porque, además, el Gobierno encarará en las próximas horas un acuerdo de precios con las cadenas de insumos difundidos con el objetivo de mantener los precios constantes, de nuevo, bajar la velocidad de remarcación, las expectativas inflacionarias.

Esto último es algo que les importa a las empresas que entraron en Precios Justos. La administración del comercio resulta clave debido a que se buscará priorizar insumos por sobre bienes finales. Hay algo más. El Gobierno pretende fijar costos al tiempo que promete “acelerar” las importaciones a un sector que, en los hechos, resulta poco demandante de dólares. Si se lo piensa, el Gobierno va, de a poco, consolidando un amplio acuerdo con los distintos sectores.

Swap

La mecánica es diferente a la que se imaginó en su momento. Pero el objetivo es el mismo. Mientras tanto, presidente Alberto Fernández dejó hoy la ciudad de París camino a Bali, Indonesia, donde participará de la Cumbre del G20, que se realizará martes y miércoles, donde todas las miradas se concentrarán en la reunión bilateral que mantendrá con Xi Jinping y Joe Biden. Relacionado con esto último, y con la compañía de Massa que se sumó a la comitiva en París, Fernández solicitará una ampliación del swap chino, que hoy asciende al equivalente a unos u$s18.500 millones. También el miércoles está previsto un encuentro con la titular del FMI, Kristalina Georgieva.