Washington acusó al grupo y a uno de sus líderes, Arabia Saudita, de ponerse del lado de Rusia a pesar de la guerra de Moscú en Ucrania. Arabia Saudita negó la acusación y sostuvo que la decisión se fundamentó en condiciones de mercado.

La OPEP+ argumentó que había recortado la producción debido a unas perspectivas económicas más débiles y a que los precios del petróleo han bajado desde octubre por la desaceleración del crecimiento chino y mundial y la subida de las tasas de interés.

El viernes, los países del G7 y Australia acordaron un límite de precio de 60 dólares por barril para el crudo ruso transportado por mar, con el fin de privar al presidente Vladimir Putin de ingresos y mantener el flujo de petróleo ruso en los mercados mundiales. La medida entrará en vigencia el próximo lunes 5 de diciembre.

Moscú dijo que no vendería su petróleo bajo el tope y que estaba analizando cómo responder.

Muchos analistas y ministros de la OPEP han dicho que el tope de precios era confuso y probablemente ineficaz, ya que Moscú ha estado vendiendo la mayor parte de su petróleo a países como China e India, que se han negado a condenar la guerra en Ucrania.

La OPEP mantuvo una reunión virtual el sábado -sin aliados como Rusia- y discutió sobre todo asuntos administrativos, dijeron las fuentes. Los ministros no discutieron el límite de precios al crudo de Rusia.

Cinco delegados de la OPEP+ dijeron el sábado que la reunión de la OPEP+ del domingo probablemente aprobaría una prórroga de la política de producción.

El viernes, dos fuentes distintas de la OPEP+ dijeron que un nuevo recorte de la producción no estaba totalmente descartado, dada la preocupación por el crecimiento económico y la demanda.