Durante muchos años desde el estudio de la filosofía y la corriente existencialista se ha intentado estudiar la relación entre el dinero y el tiempo. El dinero representa el tiempo por qué detrás del mismo se encuentra nuestra producción y trabajo y el tiempo que le dedicamos a los bienes y servicios que adquirimos con él. La relación de la Argentina con el tiempo y el dinero es mucho más angustiante. El dinero en el tiempo encuentra en nuestro país la quinta peor contracara más dañina del planeta: la inflación, que este año ya lleva un 88% interanual.

Si esa misma contracara de la pérdida de valor de nuestro esfuerzo en el tiempo lo vemos en los años en los que hubo edición del reality Gran Hermano podemos aprender y entender mucho de macroeconomía, política monetaria y fiscal y su impacto aciago en la microeconomía.

Gran Hermano comenzó en el 2001 y cuenta con 10 emisiones en su haber al día de hoy. Lo más interesante es que los participantes no tienen contacto en el exterior. En una economía como la nuestra, a lo largo del tiempo uno puede hacer un análisis absolutamente disruptivo para nuestro bolsillo.

El primer ganador de la edición de Gran Hermano en 2001 fue Marcelo Corazza que es profesor de educación física. Mientras en el 2001 el salario medio en Argentina era de u$s880 hoy es de u$s651. Por su parte, el salario docente para un profesor de educación física paso de u$s740 a pesar del recorte a los docentes en 2001 cuando Corazza estaba dentro de la casa y la oblea que pagaban los dueños de autos para compensar su salario a u$s503 en el día de hoy. El primer ganador de Gran Hermano cobraba más dentro y fuera de la casa hace 22 años que al día de hoy.

No sólo el primer ganador de Gran Hermano hoy cobra menos en dólares, sino que además paga más impuestos sobre su ingreso. En el transcurso de las temporadas la presión tributaria cómo % del PBI, explicada como la cantidad de impuestos en todos los niveles sobre el PBI, partió del 20,9% del PBI en 2001 y se prevé que, al finalizar la última temporada, esta se encuentre según IERAL una presión tributaria cercana al 32%. Para el caso de una familia, esa presión tributaria puede ascender al 48% de sus ingresos si el dato lo separamos del PBI.

Este camino por alguna de las variables macroeconómicas en estas 10 temporadas de Gran Hermano nos muestra claramente un desajuste permanente en la economía de nuestro país. En octubre de este año se informó que el ganador de esta décima edición embolsará $15.000.000 al finalizar en febrero de 2023 el juego.

La inflación hace su juego

in embargo, la inflación en Argentina hace su juego y en términos reales al finalizar la temporada ajustado por la pérdida de poder adquisitivo que tendrá el premio el ganador recibirá $11.825.603. La inflación hace estragos fuera de la casa de Gran Hermano a pesar que sus participantes no se enteren. Cada mes que transcurre los participantes se esforzarán más por quedarse en la casa y el premio valdrá mucho menos fuera de la misma.

A su vez, no solo bastará corregir el dato del premio por el ajuste de inflación, sino que la parte impositiva también se encontrará presionando sobre el valor del premio. Es decir, a valores de hoy se aplicará sobre el 90% del premio un impuesto del 31% en concepto de juegos de azar, lo que implica que la AFIP se lleva una tasa efectiva del 27,9% del premio, que en términos nominales equivale a $3.766.500. Es decir que recibiría el ganador $11.825.603 pero además la AFIP se llevaría un 1/3 del valor total del mismo por otra parte.

En términos reales, le quedarán menos de $8 millones. Qué no se enteren ahora por qué consideramos que comenzarán abandonar la casa sin votación ni jurado necesario que los tenga que expulsar de a uno.

Por tanto, la distorsión inflacionaria no solo afectaría al premio, sino que la presión impositiva también actúa en su rol recaudatorio sobre el valor que recibirían los participantes al final del programa.

Si quisiéramos evaluar que paso con el premio del Gran Hermano a los largo de las diferentes ediciones podemos ver que en 2001 con los $144.200 del premio se  podrían comprar 19 autos (se tomó como ejemplo a un auto Fiat UNO 3P 1,3 MPI) y 241 televisores (tv tubo plano 29″), mientras que al finalizar la temporada el año que viene los participantes van a poder adquirir con el premio tan solo 4 autos (se realizó el ejercicio con un Fiat MOBI 5P 1,0 LIKE) y 121 TV (LED 32″ Smart Tv IPS), mostrando así que el valor del premio solo tuvo ascensos nominales y no a valores reales.

Las TV que tomamos en las diferentes ediciones siempre fue la misma, la más económica y paso por TV a tubo, LCD y Smart TV. Es decir que del Gran Hermano 2001 a 2022 el ganador se podrá comprar 15 autos y 120 tv menos.

Los participantes de Gran Hermano ingresaron a la casa con un tipo de cambio Coldplay en $200, Tarjeta $301 y Turista $319 y cuando salgan serán de $250, $380 y $40, respectivamente, ajustados al actual ajuste del tipo de cambio oficial en el caso que no haya sorpresas de aceleración de la devaluación del peso frente al dólar.

La inflación que encontrarán en el supermercado

A su vez, para cuando salgan de la casa les preparamos el avance de precios que tendrán en góndola cuando vayan al supermercado y no tengan más la alacena de la casa de Gran Hermano a su disposición.

Antes de ingresar a la casa pagaban un paquete de galletitas $169 y lo pagarán si lo encuentran en precios justos $198 pero sino el precio del mercado será $215. Para el caso del aceite de girasol, lo pagaban $714 antes de ingresar a la casa y si lo encuentran en Precios Justos lo pagarán $863 al salir y sino $906 en el mercado de la vuelta de su casa.

En las últimas semanas salió a la venta el muñequito de Alfa de Gran Hermano a $2.200. Cuando el propio Alfa quiera ir a comprar su muñequito en febrero de 2023 tendrá que pagar no menos de $2.800 por la misma figura.

Tomando en cuenta la temporalidad de uno de los programas más vistos en la tv argentina, podemos ver que la realidad económica puede hacer que un integrante de este reality al quedarse dentro de la casa, sin contacto sobre hechos económicos, pueda ingresar con una realidad y salir con un premio (devaluado y lleno de presiones impositivas) encontrando así una economía totalmente diferente y cambiada solo un par de meses después.

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John Maynard Keynes expresaba «Con un proceso continuo de inflación, los gobiernos pueden confiscar, secreta e inadvertidamente, una parte importante de la riqueza de sus conciudadanos». También la de los participantes de Gran Hermano.