A pocos días de las elecciones, el Presidente prometió que ayudará a Molino Cañuelas a afrontar la deuda de más de US$ 1.300 millones que mantiene con 35 bancos, entre ellos dos estatales. De esa forma, envió una señal amistosa al principal productor de harina de la Argentina, en contraste con la fallida expropiación de Vicentin impulsada el año pasado.

«Vivimos tiempos muy difíciles, veía el otro día una empresa alimenticia que la está pasando mal, se endeudó, una deuda en dólares muy grande, hay que tratar de ver cómo la ayudamos, toda la industria hay que cuidarla en Argentina, uno de los acreedores es el Banco Nación, está la AFIP, todo lo que se pueda hacer por ayudar», dijo Alberto Fernández a radio El Destape.

La empresa de la familia Navilli, conocida por los bizcochitos 9 de oro y la harina Pureza, se presentó en concurso de acreedores la semana pasada durante el Día de la Industria. La firma creada en Córdoba intentó llegar a un acuerdo con las entidades financieras involucradas, pero los reclamos judiciales de algunos bancos privados la apertura del concurso.

Entre los principales acreedores, figuran el Banco Galicia (US$ 38,5 millones), Banco Nación (US$ 60,5 millones), HSBC (US$ 45 millones), Santander Río, (US$ 36 millones), Banco Provincia (US$ 34 millones) y BBVA Banco Francés (US$ 24 millones). Si se suma la deuda de todo el grupo, la banca estatal representa cerca del 11% del total de la deuda.

Los dichos de Fernández causaron sorpresa en algunos despachos, en donde desconocían que se trabajara en medidas. Lo mismo había ocurrido en junio del año pasado cuando el Presidente confirmó la intervención por decreto de Vicentin para luego expropiarla mediante un proyecto de ley. No obstante, las fuentes oficiales marcaron diferencias con el grupo agroindustrial de Santa Fe.

«La situación de Molinos Cañuelas es diferente a la de Vicentin, ellos nunca defaultearon la deuda comercial, entonces su cadena de producción se mantuvo activa, y los trabajadores y proveedores siguieron cobrando. Manifiestan que tuvieron dificultades y que quieren reducir deuda y seguir operando, no hay vaciamiento o malversación«, señalaron en el gobierno.

Hoy, el Banco Nación es el principal acreedor financiero nacional de la compañía presidida por Aldo Navilli, con 3.000 empleados y 15 plantas en 6 provincias. La entidad encabezada por Eduardo Hecker le prestó a dicho grupo US$ 110 millones, casi la tercera parte de los US$ 300 millones que recibió del organismo la cerealera de las familias Padoán y Nardelli.

De una deuda total de US$ 1.400 millones, el pasivo de Vicentin con el Nación llegó a representar un 25% del patrimonio del banco. Tras la llegada de Hecker, la entidad redujo al 5% el nivel de exposición con una sola empresa (responsabilidad patrimonial computable), por debajo del límite del 15% fijado por el Banco Central, y lo mantuvo con Molino Cañuelas.

La firma fue una de las beneficiadas desde 2007 por los subsidios a la industria molinera administrados por el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y el titular de ONCCA, Juan Manuel Campillo. Pero la devaluación de 2018 y 2019 en la gestión de Mauricio Macri complicó al gigante de la harina, que al igual que Vicentin se financió con préstamos en dólares.

«No es lo mismo para mi que alguien quede en la calle, una persona que queda desempleada es una preocupación más que tengo, no estamos para dejar que nuestras empresas se caigan y se cierren«, dijo este lunes el Presidente. No sería la primera vez que el gobierno ayuda a la firma: en febrero le otorgó $18.613.919 en Repro para pagar parte de los salarios de 2.073 trabajadores.