En el Gobierno se manifiestan tímidos cuando se les consulta por el desembarco de las autoridades argentinas en Cuba. En buena parte, la discreción se debe al nivel de críticas que despierta el vínculo del gobierno con la administración de Miguel Díaz Canel, que se incrementaron con la represión del movimiento de protesta del pasado 11 de julio.

En los últimos días, la Cancillería dio los primeros pasos para aumentar el nivel de inversión y cooperación con la isla. El primer pie allí  lo puso el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme, quien con el ministro Felipe Solá trabaja en la firma de un acuerdo marco con Cuba para el desarrollo de distintos proyectos productivos, sobre todo en el campo.

El secretario de Relaciones Económicas , Jorge Neme viajó a Cuba. En la foto con el canciller Bruno Rodríguez (centro)

El secretario de Relaciones Económicas , Jorge Neme viajó a Cuba. En la foto con el canciller Bruno Rodríguez (centro)

Por otro lado, como parte del plan de acercamiento politico y económico a la isla, este domingo llegó a La Habana una carga con ayuda humanitaria procedente de Argentina. Llegó a bordo de un Hércules de la Fuerza Aérea, con insumos para el combate contra el coronavirus, que llevaron hasta allí los Cascos Blancos.

Los argentinos mandaron: 517.600 jeringas descartables, 31.000 agujas descartables, 10.000 barbijos N95, 10.000 barbijos quirúrgicos, 1.000 pantallas protectoras faciales, 5.000 guantes de nitrilo, 5.000 guantes de nitrilo, 2.000 camisolines descartables con puño elástico, 20.000 viales de distinto tipo, 3.360 tips (puntas) con filtro estéril 10 UL LIBRE Dnasa y Rnasa, 3360 tips (puntas) con filtro estéril 100 UL LIBRE Dnasa y Rnasa y 3.360 tips (puntas) con filtro estéril 200 UL LIBRE Dnasa y Rnasa.

En el Gobierno consideran que la crisis en Cuba se debe al embargo que impuso en los sesenta Estados Unidos. Así lo han dicho desde el presidente Alberto Fernández al canciller Solá. Y por debajo del vínculo con La Habana también está la amistad que forjó con Fidel y Raúl Castro la vicepresidenta Cristina Kirchner, cuya hija fue tratada en la isla por sus problemas de salud.

Por cierto, la carga de los Cascos Blancos se armó con una movida del llamado Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba, que ya hizo otros envíos. Rusia, México, Nicaragua, Bolivia, España, Italia, Venezuela, China y Vietnam, hicieron donaciones a Cuba, dado su nivel de crisis económica y sanitaria. 

En paralelo, la visita que Neme a Cuba busca fomentar la cooperación bilateral agropecuaria, con transferencia de conocimientos, asistencia en siembra directa, genética y tecnología.

El Secretario se reunió, entre otros, con el canciller Bruno Rodríguez Parrilla; con las autoridades del Grupo Agrícola y la importadora de alimentos Alimport.

A pesar de sus crisis, Cuba sigue teniendo un nivel muy alto de profesionales, y Argentina dice que los va a «aprovechar» en «proyectos productivos» conjuntos. Clarín no pudo encontrar empresas argentinas que estén invirtiendo en la isla.

Al mismo tiempo, los funcionarios consultados insistieron en separar los acuerdos que buscan con Cuba, de la deuda pendiente que la isla tiene con Argentina desde 1973. Entonces, el ministro de Economia de Héctor Cámpora, José B. Gelbard le concedió a los cubanos un crédito de más de 1.270 millones de dólares, que hoy ascenderían a más de 4.800 millones. Como le reclama hoy el Gobierno al FMI por la propia deuda nacional con el organismo financiero,en el Gobierno afirman que para hablar de la deuda cubana «primero hay que esperar» a que su economía crezca. Ello muestra que no hay intenciones de incorporar esa cuestión a la agenda de relaciones con La Habana, al menos por ahora.

«La Argentina acompañará a la República de Cuba en su proceso de sustitución de importaciones, a partir del fortalecimiento de las capacidades locales y la dinamización de las cadenas de valor, lo que permitirá mejorar su productividad de manera sostenible y robustecer el abastecimiento de su mercado interno con producción propia”, dijo Neme.

Sus encuentros apuntaron a la búsqueda de negocios en diversas zonas agropecuarias en Cuba, que presenten un potencial para el cultivo de granos como el maíz, el frijol y la soja, así como para la ganadería, la industria avícola y caprina, la industria láctea y la producción de frutas tropicales como plátano, mango, palta y cítricos. Y también a la producción de etanol de la caña de azúcar, con la idea de reducir la dependencia cubana de la importación de petróleo.

El comercio bilateral de bienes con Cuba aumentó un 8% en 2021 llegando a los 200 millones de dólares, con un superávit de 192,6 millones de dólares para la Argentina.

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