«A pesar de la creciente atención del FMI al crecimiento debería considerar un número de acciones para mejorar aún más la capacidad de los países en que se ejecutan programas para mantener la actividad, mientras se realizan los ajustes necesarios» durante el período de vigencia de cada acuerdo, se planteó.

La Oficina también expresó que «se debe prestar atención a las implicaciones para el crecimiento de los programas respaldados por el FMI- más completos, sistemáticos, realistas y sensibles a los aspectos sociales y a las consecuencias distributivas».

El segundo eje de recomendaciones tiene que ver con que «los programas respaldados por el FMI deberían prestar mayor atención a apoyar más eficazmente reformas estructurales profundas, orientadas al crecimiento con un incentivo al desarrollo de capacidades y una más eficaz colaboración con socios en áreas ajenas al mandato básico y experiencia del FMI».

Por último, el tercer eje de recomendaciones tiene que ver con que «el Fondo debería seguir invirtiendo en la creación de un conjunto de herramientas de modelos y monitores que puedan ser aplicados como base para el análisis de la relación ajuste-crecimiento y puedan seguir evaluando desarrollos relacionados con el crecimiento, en el contexto del programa».

Cabe remarcar que aunque el préstamo de u$s44.000 millones otorgado bajo el mandato del expresidente Mauricio Macri no está incluido en el informe, aún queda acordar el diseño del próximo programa que suscribirá el FMI con la Argentina, bajo la administración de Alberto Fernández.

La titular del FMI, Kristalina Georgieva dijo que el nuevo informe «ofrece valiosos análisis y recomendaciones y llega en un momento muy oportuno, ya que los préstamos de fondos están en su punto más alto». También dijo estar «satisfecha con la conclusión de OEI de que no hay evidencia de un sesgo constante hacia la austeridad excesiva en los programas respaldados por el FMI durante el período de evaluación».

Georgieva se expresó en la necesidad del staff del FMI de «encontrar un equilibrio entre la orientación general y la consideración de las circunstancias políticas». «Quisiera enfatizar que no existe un enfoque único para todos, con la necesidad de una evaluación caso por caso de las circunstancias de cada país», dijo.

«En algunos casos, el uso del el tipo de cambio no es posible debido a los acuerdos monetarios regionales, un gran derrame negativo riesgos y, en última instancia, decisiones nacionales sobre el régimen cambiario, que la OEI también reconoce», advirtió.