“Pensá que vamos a hacer mañana porque perdimos por quince puntos. Se equivocaron todos”.

Esa frase de Mauricio Macri a su ministro de Economía, Nicolás Dujovne, se oyó dos años atrás. Era domingo 11 de agosto de 2019, cerca de las ocho de la noche.

No se sabía aún que Alberto Fernández se había impuesto en las PASO. Pero Macri sí tenía la información. La derrota había sido por paliza.

“Fue la mayor pérdida de valor de la historia argentina”, dice Fernando Villar de Bull Market

“Fue la mayor pérdida de valor de la historia argentina”, dice Fernando Villar de Bull Market

Mucho menos se conocía el impacto económico-financiero de ese resultado. Dentro de unas horas comenzaría la jornada que quizás mostró la destrucción de valor más abrupta y violenta en la economía argentina. El Merval en dólares había sido más bajo con la caída del a 1 a 1 pero aquel descenso se había acumulado a lo largo de casi tres años. Esta vez fue de un día para el otro, como un jab directo a la mandíbula. Más devaluación, más inflación y más pobreza.

Dujovne, que estaba en Costa Salguero, salió rápido a su casa. Reunió allí a su equipo y revisaron números. A la hora y media volvió al búnker de Juntos por el Cambio para participar de una reunión que Macri organizó ahí mismo, en una salita. Se sumaron otros ministros. Los llamados no cesaban. ¿Qué iban a hacer al día siguiente?

“A la noche empezaron a entrar mensajes de clientes preguntándome cuán rápido tomaría el Gobierno medidas para poner restricciones al dólar”, recuerda José Echagüe, Jefe de Estrategia Consultatio Investments. «Teníamos que averiguar qué iba a pasar». Macri y Dujovne se resistían al cepo.

En Argentina no había límites para la compra de dólares en aquel entonces. El que compró divisas aquel domingo, vía home banking, cerró su precio a $ 45. El que demoró 24 horas, perdió. Se estaba en las postrimerías de volver a los controles cambiarios. Eso sería dentro de veinte días.

“Algún indicio de lo que sucedería el lunes tuvimos aquel domingo”, recuerda Fernando Villar, Wealth Managment Financial Advisor de de Bull Market Brokers. “El lunes llegamos temprano a la oficina porque sabíamos que se complicaría más tarde”.

“El mercado le erró por completo y nosotros compramos esa visión. El viernes anterior el mercado había volado, no entendíamos bien qué sucedía hasta que nos dimos cuenta lo de las encuestas”, José Echagüe de Consultatio.

“El mercado le erró por completo y nosotros compramos esa visión. El viernes anterior el mercado había volado, no entendíamos bien qué sucedía hasta que nos dimos cuenta lo de las encuestas”, José Echagüe de Consultatio.

“La noche de las PASO nos quedamos hasta las 3 AM y a la mañana temprano estábamos en la mesa”, dice por su parte Echagüe. «Fue todo masacre».

Lo que vino es historia conocida.

El dólar aumentó 23% ese lunes. Fue el mayor salto en la era Macri. Aún más que el registrado a la salida del cepo (diciembre de 2015) y el día que Macri anunció en cámara se rebelaría y pediría más plata al FMI (pasando por encima de Dujovne y de Christine Lagarde a quién le avisaron por wasap mientras estaba de vacaciones).

El tipo de cambio post PASO cerró en $ 57,30, $ 11 arriba del viernes.

“Fue la mayor pérdida de valor de la historia argentina”, dice directamente Villar. Las acciones de las empresas argentinas se desplomaron más de 60% en Wall Street. El Merval caía al mediodía 33% en términos reales.

Mauricio Macri, el día después de las PASO. "La alternativa K no tiene credibilidad", dijo. El dólar subió más de 20%.

Mauricio Macri, el día después de las PASO. «La alternativa K no tiene credibilidad», dijo. El dólar subió más de 20%.

El índice Merval pre PASO valía US$ 970. El lunes cerró US$ 490.

“Trabajaba en un piso donde éramos más de cien personas y todos los días eran de ruidos y gritos”, hace memoria Andrés Vilella Weisz, hoy Head Trader y Estratega de Conosur Inversiones. “Esa mañana nos pidieron que vayamos temprano para discutir qué hacer. Cuando abrió el mercado no había ruido, era todo silencio. No había ordenes y las bandas de precio bloqueaban la operatoria por las bajas que había. Nos quedamos varios días trabajando hasta las 2 de la mañana”.

"El 12 de agosto de 2019 cuando abrió el mercado no había ruido, era todo silencio. No había ordenes y las bandas de precio bloqueaban la operatoria por las bajas que había. Nos quedamos varios días trabajando hasta las 2 de la mañana", Andrés Vilella Weisz.

«El 12 de agosto de 2019 cuando abrió el mercado no había ruido, era todo silencio. No había ordenes y las bandas de precio bloqueaban la operatoria por las bajas que había. Nos quedamos varios días trabajando hasta las 2 de la mañana», Andrés Vilella Weisz.

Buscar culpables siempre es atractivo y cuando se trata de los mercados aún más. ¿Quién tuvo la culpa del 12 de agosto de 2019?

“El viernes anterior el mercado había volado, no entendíamos bien qué sucedía hasta que nos dimos cuenta de las encuestas que daban una elección pareja”, dice Echagüe en referencia a los trabajos de las consultoras Elypsis y Poliarquía. “Nuestra visión era la del mercado, que le erró por completo”.

Diez años atrás Warren Buffett fue citado a hablar a una comisión del Congreso sobre la crisis de Lehman. ¿Quién había sido el culpable le preguntaron los legisladores demócratas y republicanos? “Cuando hay una desilusión, una desilusión masiva, uno puede culpar a todos. Podría decirse que yo debería haber señalado la debilidad que había, que la Reserva Federal o los bancos también deberían haberlo mencionado. Pero no estoy seguro de cuan mejor habría sido si algunos de ellos o yo hubieran avisado de poner fin a la fiesta. Hay mucha culpa dando vuelta en el entorno, no hay un villano”.

En el caso de la crisis financiera de EE.UU., tenía que haber un villano y así lo dictaminó un reporte de 2.000 páginas como cuenta Andrew Ross Sorkin en su gran libro Too Big to Fail: los bancos y Lehman Brothers.

¿Pasó algo similar acá? Aquel viernes 9 de agosto fue una fiesta para la Bolsa y los bonos. Hubo advertencias en twitter y como los legisladores estadounidenses se señalaron también a los sospechosos de siempre: el mercado.

«Lo que está pasando en la bolsa es una payasada. Las encuestas optimistas no existen. Me consta de alguna de ellas. Algunas empresas están recomprando sus propias acciones. Lo único que indica esto es temor. Paren», tuiteó Pablo Gerchunoff esa tarde. “Lo que ocurrió hoy viernes puede fabricar un feo lunes con datos electorales razonablemente buenos. Si el domingo se eligiera presidente lo entendería. Pero no se elige nada. Por eso dije que paren”. Otros dos economistas en twitter compartieron la misma visión. “Recompran bancos sus propias acciones para hacer un boosting pre electoral. En Francia, en donde viví 8 años, hacen exactamente la misma mecánica. Formación de expectativas vio”, tuiteó Gerry Della Paolera. “Rally altamente sospechoso de última hora realmente me gustaría saber quién compró y con la plata de quién”, señaló Carlos Rodríguez ex viceministro de Economía. Si hubo algo parecido como lo que cita Ross Sorkin en su libro para el caso argentino como señalaron Gerchunoff, Della Paolera o Rodríguez, nunca se investigó en Argentina.

Alberto Fernández y Mauricio Macri en los días posteriores a las PASO conversaron de manera privada pero la volatilidad de los mercados continuó y derivó en el Cepo.
Fotos Emmanuel - FTP CLARIN SEB_8132.jpg Z EFernandz Efernandez

Alberto Fernández y Mauricio Macri en los días posteriores a las PASO conversaron de manera privada pero la volatilidad de los mercados continuó y derivó en el Cepo.
Fotos Emmanuel – FTP CLARIN SEB_8132.jpg Z EFernandz Efernandez

“Fue un día durísimo”, cuenta Ariel Sbdar, hoy CEO y fundador de Coco Capital. Por aquel entonces este economista estaba en la mesa de dinero del Banco Industrial. “Llegué muy comprado con Argentina y perdí mucho dinero. Una de las cosas que recuerdo de ese día es que fue de mucho volumen porque muchos compraron. Fue un día histórico para muchos papeles”.

Macri y Fernández reaccionaron también buscando culpables. Pero curiosamente no apuntaron contra el mercado sino a ellos mismos. La pelea política era tan encarnizada como la de los traders por esas horas.

“No estaríamos hablando de lo que pasó en los mercados si por haber ganado el kirchnerismo los mercados hubieran abierto a la suba, yo no manejo los mercados. La alternativa K no tiene credibilidad”, arrancó el Presidente en una conferencia de prensa que dio a primera hora del lunes el Salón de los Pueblos Originarios en la Casa Rosada. “Los mercados son gente que toma decisiones acerca de si va a confiar o no va a confiar en los argentinos, y hoy dijo ‘en esta propuesta por ahora no confiamos’”.

Fernández, ese mismo lunes a la noche, echó nafta al fuego. “Macri quiere hablar conmigo y deja a Guido Sandleris, que ni siquiera tiene acuerdo del Banco Central y es un presidente usurpador que ha hecho estragos con las divisas de la Argentina”.

El presidente del Banco Central contactó de inmediato a los economistas cercanos a Fernández. Les dijo a Axel Kicillof, Matías Kulfas y Emmanuel Alvarez Agis que “tienen que hablar Alberto y Macri. Díganle a Alberto que estoy a disposición, pasale mi contacto, que me llame y facilito el diálogo con Macri”.

Fernández conversó con Sandleris más tarde.

“Quedate tranquilo”, le dijo al presidente del Banco Central. “Me explicaron que hiciste lo correcto”.

"Hoy puede pasar lo mismo con las PASO dentro de un mes porque mucha gente no ve una oportunidad que hay con estos precios baratos", Ariel Sbdar, CEO de Cocos Capital.

«Hoy puede pasar lo mismo con las PASO dentro de un mes porque mucha gente no ve una oportunidad que hay con estos precios baratos», Ariel Sbdar, CEO de Cocos Capital.

El presidente del Banco Central le dijo que sería conveniente que conversara con Macri y se pusieran de acuerdo porque de lo contrario sería más difícil estabilizar el dólar. Fernández justificó su reacción, apelando a que Macri lo había acusado de que con él el país iba a ser cómo Venezuela y transmitía pánico a los mercados.

Quienes hablaron con Macri y Fernández por esas horas y días recuerdan a dos personas bloqueadas en escuchar el uno al otro.

“Le hablo de economía a Alberto y no me entiende”, decía Macri a los suyos. “Macri está equivocado”, se daba vuelta Fernández con sus asesores.

La descoordinación de ambos líderes amplificó el mal cálculo que había hecho el mercado. El descontrol continuó y hasta se intensificó.

Si el índice Merval pre PASO había estado en US$ 970 y el lunes US$ 490, dos semanas más tarde llegó a US$ 360. Dujovne fue reemplazado por Hernán Lacunza quién anunció el reperfilamiento de la deuda en pesos y, días después, el cepo. Argentina enfrentaba vencimientos por US$ 12.441 millones entre las PASO y las elecciones de octubre. No había más dólares. Según las estadísticas del Banco Central, desde algún momento de esos días la inversión extranjera directa no paró de caer.

Macri contó en su libro que su gobierno terminó allí. “Desde el punto de vista económico mi gobierno terminó la noche de las PASO, lo que vino después fue la administración de una economía kirchnerista que Lacunza encaró con determinación, valentía y muy buenos resultados dado el desafío”.

¿Cuáles son las lecciones de aquellas horas y jornadas agitadas? Sbdar, Villar y Echagüe dan su parecer. 

“De un gran aprendizaje», dice Sbdar. «En términos nominales para mi patrimonio fue un master barato. Uno de los grandes errores estuvo dado por invertir en lo que quería que pase y no en lo probable que ocurra. El sentimiento me jugó una mala pasada y hoy puede pasar lo mismo con las PASO dentro de un mes porque mucha gente no ve una oportunidad que hay con estos precios baratos”.

“¿Una lección? -dice Villar-, aquel lunes el mercado mostró la reacción a las políticas que posiblemente iban a venir después y que se terminaron confirmando: déficit fiscal, emisión y regulaciones”.

“Para mi la lección es que el mercado le erró por completo”, dice humildemente Echagüe.

«Los clientes querían vender posiciones y no había precios», recuerda Vilella. «Pero el que vendió incluso 50% abajo del precio, no hizo tan mal».

Dos años después aquello que se ve tan claro quizá no lo era. La caída del Merval de 37% en un día fue la mayor que registró en su Historia. En términos probabilísticos, fue un evento de 17 sigmas notó el 13 de agosto de 2019 Nassim Taleb, el autor del libro El Cisne Negro, algo que no debería haber sucedido jamás asumiendo una distribución normal de chances (que los mercados no siguen). Los Cisnes Negros son eventos que, por definición, no se pueden predecir y una vez que ocurren tienen consecuencias a gran escala. Pero el pánico y los números, no siempre se llevan bien. Producen cracs como contó Charles Kindleberger.