El Banco Central pagó en los primeros ocho meses del año $ 796.802 millones de intereses de Leliqs y pases, un 91% más que en igual período del año pasado. El costo de la deuda que mantiene con los bancos privados aumentó así muy por encima de lo que lo hicieron las jubilaciones y pensiones, que hasta julio acumularon un incremento del 34,6%.

Alberto Fernández había prometido en la campaña del 2019 reducir los intereses de las Leliqs para compensar a los jubilados por la pérdida de poder de compra. Pero el stock de esa deuda remunerada aumentó en realidad por la mayor emisión monetaria. En paralelo, incrementó el pago de intereses a bancos.

Las Leliqs y los pases son instrumentos para captar el excedente de pesos y sacarlos de circulación, limitando así su impacto en los precios o el dólar. Los bancos toman esos fondos de sus clientes y se los prestan al Central a cambio de una tasa de interés que es del 38% nominal anual por las Leliq (45% efectiva) y de entre el 32 y 42% por los pases pasivos a 1 y 7 días.

El problema es que al esterilizar los pesos la deuda del Central crece. Así, desde el inició de la gestión actual, los pasivos remunerados aumentaron 270% al pasar de $ 1,1 billones a $ 4,1 billones. Toda esa “bola”, como la denominan los economistas, se espera que cierre el año en torno a los $ 4,7 y $ 5 billones (11% del PBI) y se paguen por ella más intereses.

El titular de la comisión de Presupuesto y Hacienda en Diputados, Carlos Heller, reconoció el jueves pasado durante el debate de la deuda externa en la bicameral del Congreso que «si no existieran las Leliq, los bancos estarían rechazando depósitos» y que «permiten administrar en medio de crisis».

«Hoy es el mal menor acumular pasivos remunerados porque es peor que los pesos circulen y haya más inflación. Al dólar no se van a ir, quizás vayan al blue algunos pesos. No es una panacea y no puede seguir creciendo al infinito, porque ya vimos que algún día tiene un límite», dijo el economista Jorge Neyro.

En lo que va del año, el BCRA emitió casi $ 800.000 millones por el pago de intereses, $ 710.000 millones para financiar el déficit fiscal y $ 700.000 millones para la compra de divisas del comercio exterior. Mientras que al mismo tiempo absorbió $ 1,2 billones mediante la emisión de Leliq y pases.

Si bien en julio el déficit primario acumulado fue del 0,7% del PBI, el Gobierno empezó a enfrentar dificultades para financiarlo con la colocación de deuda en pesos y el Banco Central tuvo que aumentar la asistencia al Tesoro. En agosto, el Ministerio de Economía no pudo renovar el 100% de los vencimientos, lo que fue leído como una señal de mayor emisión en el futuro.

«Como luego aumenta la base monetaria, entonces el Banco Central tiene que salir a retirar pesos de circulación con mas Leliq y pases pagando más intereses. El tema es que mientras más alto sea el déficit más alto es el financiamiento a conseguir o la emisión del Central o la emisión de Leliq y pases, es un circulo vicioso«, dijo Marcelo Cappello, presidente del Ieral.

Los intereses son el costo que debe pagar el BCRA a los bancos por absorber los pesos que emite para financiar al Tesoro. Los analistas estiman que la cuenta cerrará en $ 1,3 billones a fin de año, pero también aseguran que se licuan los pasivos remunerados con una inflación creciendo al 50% interanual, 10 puntos por encima de la tasa promedio que se paga por esos instrumentos.

«Por un lado es una cuenta muy grande de intereses, pero por otro la inflación te reduce el stock real, entonces no te da una situación inconsistente con estas tasas de interés», dijo Andrés Borenstein, economista jefe de Econviews. «Por eso, 2022 es de alta inflación, porque si no el BCRA tendría un problema. Para que no sea una bola de nieve necesitás alta inflación«, advirtió.