El diario estadounidense The Wall Street Journal publicó una columna en la que asegura que el dinero que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le giró a la Argentina como parte de los derechos especiales de giro le permitirá al Gobierno «pasar las elecciones de mitad de período de noviembre sin crisis y sin hacer las reformas necesarias para recuperar el crecimiento”.

El texto, firmado por la columnista Maria Anastasia O’Grady, cuestiona al FMI bajo el título “Dólares para el fiasco en América latina”.

El artículo hace hincapié en que se le otorguen recursos económicos a países con “dictadores”, “personas no gratas” y “gobiernos socialistas”, y ejemplificó con Nicaragua, El Salvador y la Argentina.

“Estos son algunos de los malos actores en el hemisferio occidental que han recibido los derechos especiales de giro (DEG) como parte de una nueva asignación general de US$ 650 mil millones”, escribió la columnista. Y agregó: “No siguen las reglas de la comunidad internacional, pero de repente cientos de millones de dólares a tasas bajísimas están cayendo en sus arcas”.

Duro artículo de The Wall Street Journal sobre Argentina y el FMI.

Duro artículo de The Wall Street Journal sobre Argentina y el FMI.

El FMI entrega cerca unos US$ 650.000 millones, repartidos entre los 190 miembros, que significan un activo multilateral que complementa las reservas oficiales de las naciones.

De esa cifra, a la Argentina le ingresaron unos US$ 4.335 millones la última semana, que corresponden al 0,67% de cuota que tiene en el organismo.

“Cada uno de los 190 miembros -dice O’Grady- ha recibido una nueva asignación de DEG, de acuerdo con su cuota en el Fondo, sin importar el compromiso de la nación con los derechos de las minorías, las instituciones o el Estado de Derecho”.

“Los opresores obtendrán una ganancia inesperada, sin hacer preguntas”, concluye la autora.

Tras afirmar que esta ayuda le permitirá al Gobierno pasar las elecciones legislativas “sin una crisis” y sin haber realizado ninguna reforma hacia un crecimiento sostenido de la economía, agrega que “el caso de los DEG como medio para ayudar a los pobres es débil en la Argentina”.

“El país le debe al FMI unos 46 mil millones de dólares con escasez de perspectiva de reembolso; las dos partes han estado negociando lo que sería efectivamente una reprogramación de la deuda durante meses, pero no han avanzado”.

“El problema es el modelo económico del gobierno socialista de gasto populista, altos impuestos, controles de capital e inflación que supera el 50% anual”, advirtió.

Además, remarcó que “la Argentina ya no puede acceder a los mercados de capitales y la inversión se ha desplomado”.

Ya entre las conclusiones, O’Grady supone que la ayuda tendrá como destino el pago de capital e intereses, “para mantenerse al día con el Fondo”.

“Ahí es donde se dirige la contribución a los pobres”, sentenció.

Por último, la autora del artículo sostuvo que “sin acuerdo y sin acceso a los mercados de capitales para el próximo año, la única opción de Argentina será caer en mora, ya que deberá realizar pagos al FMI de 19.000 millones de dólares tanto en 2022 como en 2023″.

“Hubo un tiempo en que las grandes donaciones multilaterales estaban condicionadas a los intentos de buena gobernanza. Esos días pasaron”, cerró el artículo.

LM