Rafael es fotógrafo de profesión. Nació en Tucumán hace 43 años y emigró a Neuquén en 2019 junto a su pareja y su hijo. Al poco tiempo lo sorprendió la pandemia y la cuarentena, que le imposibilitó trabajar en lo suyo. Desde hace 13 meses hace repartos para PedidosYa. Dice que compró una moto a crédito y que el mes pasado “saqué limpio $105.000”. Aunque aclara que ahora vive en una provincia “muy cara”, asegura que no está disconforme con ser cuentapropista. “El trabajo me gusta, no tengo jefes y si quiero, puedo tomarme una pausa y parar”, relata.

Rafael es solo una de las 160.000 personas (cerca del 1% de la población económicamente activa) que trabajan en aplicaciones y plataformas de servicios digitales. Cobran en función del tiempo que trabajan, con tarifas dinámicas que varían según la zona, el medio de transporte del que disponen y la demanda del momento. Es un ejército de monotributistas, cuentapropistas, y una manifestación visible de la llamada “uberización laboral”.

El concepto alude a Uber, una de las pioneras del negocio. Pero hoy son muchas las que operan en el país en diferentes rubros, como transporte de personas y mercaderías (Cabify, Beat, la china DiDi y Treggo), delivery (PedidosYa y Rappi), servicios de limpieza y refacciones hogareñas (Zolvers, Home Solution e Iguanafix) y trabajos profesionales freelance (Workana). “La diferencia entre unas y otras es el vínculo laboral, la autonomía y la cobertura social”, dice el director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, Agustín Salvia.

En paralelo, crece el debate acerca de la modalidad del trabajo. En la Argentina y también en el mundo. Justamente, la semana pasada, un juzgado le ordenó a Cabify indemnizar a un chofer por despido, y le exigió el pago de aguinaldo y vacaciones mientras operó con la plataforma. La compañía apeló: “Cabify no es empleador de los conductores, sino que les ofrece un servicio a través del uso de una aplicación, para que puedan ejercer su actividad de forma libre e independiente”.

La relación de los trabajadores con las plataformas es una discusión incipiente dentro y fuera de la actividad. Oscar Aquino, de 46 años, trabaja para Uber y Beat desde hace 3 años. “Antes tenía un puesto de vendedor ambulante y me fui quedando sin trabajo. Así fue que alquilé un auto, porque fue la forma más rápida y eficaz de tener ingresos”, cuenta. Dice que recauda por día entre $5.000 y $12.000 pesos y paga cerca del 40% entre la comisión a Uber y los gastos del auto. Aquino valora el trabajo independiente, pero reclama que la empresa brinde algún tipo de servicio de salud. “La cobertura como monotributista es mala”, añade.

El vínculo laboral con las aplicaciones es eje de debates entre especialistas y de los propios trabajadores. “Regular el mercado es una mirada antigua, las nuevas generaciones son mucho más flexibles”, opinó la economista de Fiel Nuria Susmel. Agrega, además, que “cuanto más complicada es la contratación, se protege al de adentro, pero no al de afuera”.

La investigadora del Conicet y experta en temas laborales y desigualdad social Jesica Pla tiene una posición distinta. Si bien remarca la dificultad para regular esas actividades, propone la necesidad de asegurar protecciones mínimas (de ingresos o de salud) a conductores o repartidores. “Con la pandemia -advirtió- algunos trabajos se fueron precarizando y la autogestión del tiempo, que se presenta como una ventaja, choca con la necesidad de los que cumplen esas tareas como su principal fuente ingreso”. Según Pla, el 80% de los repartidores trabaja de 6 a 7 días por semana y un promedio de 48 horas.

Joel tiene 29 años, tiene 2 hijas, vive en Monserrat y trabaja para Rappi desde 2017. Reparte pedidos en moto entre 6 y 8 horas diarias. Según dijo a Clarín, obtiene $130.000 mensuales, una cifra que le permite cubrir el pago del alquiler, la comida y los gastos de mantenimiento del vehículo. “Antes trabajé en mensajería 6 años y tenía sueldo. Prefiero esto. Trabajo las horas que quiero y tengo independencia”, cuenta. No obstante, remarca que para cubrir sus gastos “tengo que trabajar 24 o 25 días al mes”.

En paralelo con la cantidad de horas trabajadas, el medio de transporte (bicicleta, moto, auto o utilitario) determina en gran medida los ingresos. También la zona. “Hay una gran variedad de empleos dentro del cuentapropismo. Pero hay un cambio cultural y de época. Sobre crear un marco regulatorio, los jóvenes no lo demandan”, interpreta Salvia. De todos modos, el especialista cree que las actividades requieren de “una protección laboral, ya que no es un trabajo completamente autónomo, sin ser un asalariado”.

Un relevamiento interno de PedidosYa resulta revelador. La startup contabiliza hoy 32.000 repartidores, de los cuales 51,9% se moviliza en bicicleta y el 43,6% en moto. El ingreso promedio ronda los $60.000 mensuales. Desde la compañía admiten que el marco laboral está en debate en todos los países y que “no somos antirregulacionistas”. Sin embargo, dicen que entre el esquema monotributista y la relación de dependencia hay un amplio abanico de posibilidades que se deben contemplar.

Lo cierto es que esas mismas discusiones abarcan a los propios trabajadores. “No quiero un empleo formal, estoy conforme con ser monotributista”, señaló Rafael. Oscar Aquino también prefiere ser independiente, pero reclamó que “la plataforma se haga cargo de la cobertura de salud”. Por su parte, Joel, exige que las empresas cubran los gastos de salud y que garanticen un salario mínimo.

En ambas puntas del debate se encuentran los que reclaman una regularización estricta y los que se alinean con la flexibilización total. “Todos los empleados, al ser monotributistas, cuentan con el beneficio de la jubilación y de alguna obra social. Como cualquier autónomo, cobran por productividad y si no trabajan, no cobran”, evaluó Susmel.

Pla, sin dejar de reconocer que las apps son usinas de empleo, señala que la flexibilidad laboral de repartidores y choferes es relativa. “Fijan tarifas y comisiones según objetivos y aplican sistemas de premios y castigos para maximizar el rendimiento. Son flexibles, hasta ahí”, ejemplificó. Por tal motivo, la experta se pronunció por una regulación específica para la actividad.

Cuánto ganan y qué edad tienen los repartidores

El 62% de las choferes de Uber tiene a la app como su principal fuente de ingresos.

El 62% de las choferes de Uber tiene a la app como su principal fuente de ingresos.

La uberización es un término que expresa una actividad relativamente nueva, la intermediación tecnológica de servicios entre la demanda y la oferta. Hoy, Uber tiene varios rivales de peso, como Cabify, pero también se expandió a otros sectores, como el delivery, las refacciones hogareñas, la limpieza y también a servicios profesionales de alta calificación.

Un trabajo reciente elaborado para Uber por la consultora PxQ, que lidera el economista Emmanuel Álvarez Agis, aporta algunos datos sobre su impacto en la economía. “Para el 62% de los conductores que eligen manejar con la app de Uber, las ganancias obtenidas representan su principal fuente de ingresos”, indica. Por otro lado, casi “la mitad, el 49%, comenzaron a conducir con la app porque necesitaban una fuente de ingreso principal, mientras que un 30% por necesidad de generar ganancias adicionales”.

La naturaleza de la relación de los trabajadores con las aplicaciones es materia de debate en todo el mundo. También en la Argentina. Por un lado, están aquellos que reclaman regular la actividad laboral. Para otros, la operatoria, hoy basada en el cuentapropismo y el monotributo, ofrece un marco flexible (sin obligaciones horarias ni estructuras jerárquicas) para los trabajadores y rechaza cualquier tipo de relación de dependencia con la compañía.

Al igual que sus primas hermanas, PedidosYa tiene un doble estándar para sus trabajadores. Por un lado, sus 32.000 repartidores trabajan en forma autónoma y cobran en función de las horas trabajadas y los pedidos entregados. Pero por otro, la plataforma tiene 1.800 empleados en relación de dependencia, que cumplen tareas de administración y en desarrollo tecnológico.

Otros datos complementarios los ofrece la plataforma DiDi. Hoy, el 28% de los choferes que trabajan con la app tiene entre 31 y 40 años; y el 32,5% tiene entre 41 y 50 años. «En el mes de julio, quienes manejaron 8 horas al día, 5 días a la semana, generaron en promedio ganancias de hasta $122.651, netos de comisiones y sin incentivos adicionales”, señaló la empresa al ser consultada.

DiDi desembarcó en el país en noviembre de 2020. Hoy tiene registrados 125.000 conductores, pero en su mayoría no están activos. “Más de 1,2 millones de pasajeros argentinos usan DiDi para moverse de un lugar a otro cada semana”, señalan.

En el caso de Uber, “hacia fines de 2019, más de 79.000 conductores habían generado ganancias con la app de Uber en el país, con ingresos -en promedio- por encima de la línea de la pobreza”, dice el estudio de PxQ. “Este movimiento económico aportó un 1% a la tasa de empleo en el Gran Buenos Aires, principal área de influencia de Uber, mientras que su expansión permitió un incremento del 2% en la cantidad de monotributistas, entre octubre de 2017 y febrero de 2020. La expansión de Uber resultó en el alta de más de 25.000 nuevos monotributistas que contribuyen al sistema impositivo”.

Desde PedidosYa revelaron los siguientes datos. La plataforma tiene una “flota actual activa de 32.000 repartidores en todo el país. El 67% de los repartidores es de nacionalidad argentina. El 22% es de nacionalidad venezolana y el porcentaje restante es de otros países limítrofes”.

Por otro lado, “el 51,9% reparte con bicicleta, el 43,6% en moto y el 4,5% en auto. El 74% de los repartidores son hombres. Alrededor del 60% se convirtió en repartidor por interés propio (orgánico) o por referencia de un amigo”. El ingreso promedio para un trabajador que tiene la app como su principal fuente de ingresos es de $60.000 pesos.

En PedidosYa explicaron que, como única inversión inicial, el nuevo repartidor debe afrontar una “tarifa de inicio de operaciones” de $2.100. “Consta de seis cuotas de S350 que se descuentan por única vez de su ganancia semanal”, dicen.

Para trabajar en DiDi piden ser mayor de 18 años, tener un smarpthone con plan de datos, disponer de un medio de transporte, estar inscripto en el monotributo y tener una cuenta bancaria (CBU) o virtual (CVU) para recibir los pagos. Además hay que presentar DNI o pasaporte y, en caso de usar auto o moto, toda la documentación al día.

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