La economía argentina se acostumbró a vivir con cepo: en los últimos diez años, sólo tres años y medio el acceso al mercado de cambios estuvo liberado. O, visto desde otra perspectiva: en la última década en dos de cada tres meses los argentinos tuvieron restricciones para comprar la moneda estadounidense. El cepo actual cumple dos años: entró en vigencia a principios de septiembre de 2019 y desde entonces las trabas fueron en aumento.

Aunque una de las primeras medidas económicas del Gobierno de Mauricio Macri fue liberar el cepo cambiario al llegar a la Casa Rosada en 2015, su gestión tuvo que re instaurarlo antes del fin de su mandato. Fue el domingo 1 de septiembre de 2019, que tras el cimbronazo que se había generado en las semanas posteriores a las PASO de agosto y con un Banco Central que se deshacía de, en promedio, US$ 870 millones diarios para contener al dólar, se anunció la vuelta de las restricciones.

Antes de las PASO de 2019, las reservas internacionales totalizaban los u$s 66.309 millones, y en menos de tres semanas habían caído a u$s 54.100 millones. Esto, acompañado de la salida de dólares de los bancos -con los depósitos cayendo más de 18% en un mes- hizo que el Banco Central de Guido Sandleris tomara la decisión de reponer el cepo cambiario.

Antes de las PASO de 2019, las reservas internacionales totalizaban los u$s 66.309 millones. Foto: Marcelo Carroll.

Antes de las PASO de 2019, las reservas internacionales totalizaban los u$s 66.309 millones. Foto: Marcelo Carroll.

¿Qué cambió en estos años? La cotización del dólar oficial pasó de los $ 57 que había tocado a principios de septiembre de 2019, a los $ 169,95 actuales. A ese valor se consigue hoy por hoy la divisa en los bancos, si se toman en cuenta los recargos de más de 60% que imponen el impuesto Pais y el Solidario. Y, el blue, que en aquel momento se conseguía apenas $ 1,75 por encima del oficial, es decir, a $ 58,75, ahora pasó a los $ 181.

Lo que se amplió en estos 24 meses de restricciones fue la brecha cambiaria. En septiembre de 2019, la distancia entre los tipos de cambio era practicamente nula, tanto con el informal como con los dólares financieros. El dólar MEP, o bolsa, cotizaba a $ 60, un poco más de un tercio de los $ 170 en los que se ubica hoy. Así, la distancia con el oficial (sin impuestos) se ubica en torno al 80%.

Recargado: siete momentos en los que el cepo se endureció

1. Cupo de US$ 200

Antes de que pasaran dos meses de la reinstauración de las primeras trabas, que consistían en limitar las compras de más de US$ 10.000 por mes, el gobierno de Macri tuvo que poner una medida adicional. Así, a fines de octubre de 2019, luego del resultado definitivo de las elecciones presidenciales, el Banco Central de Guido Sandleris anunció que los ahorristas no podrían comprar más de US$ 200 en el mercado oficial.

El directorio de la autoridad monetaria había justificado la medida como una forma de preservar las reservas, que ya habían caído a US$ 43.551 millones, un nivel similar al que tenían en agosto de este año, antes de la llegada de los US$ 4.300 del FMI. El Central había dejado de lado (de este nuevo tope) a los gastos con tarjetas y las compras de divisas para turismo, y podían entonces seguir haciéndose sin límites.

2. Dólar solidario e impuesto país

La llegada de Alberto Fernández al poder representó un endurecimiento de las normas cambiarias. El 10 de diciembre de 2019, el dólar oficial ya cotizaba a $ 62,50, el blue a $ 70 y el contado con liquidación, que había caído en desuso en la City en los años anteriores, a $76,50.

Once días después, y por una decisión del Congreso, se creó un nuevo tributo a la compra de dólares: el impuesto PAÍS, que supone un recargo del 30% para aquellos que adquieran divisas en el mercado oficial. Esto dió nacimiento así a una nueva cotización, la del «dólar solidario», que hasta ese momento suponía la suma de la cotización oficial y el 30% extra del impuesto.

Estas restricciones si incluyeron a los pagos con tarjetas y las compras que se hicieran en el exterior.

3. Trabas para empresas

El cepo no sólo afectó a los ahorristas, sino que también complicó la operación de las empresas. A fines de abril del año pasado, casi un mes y medio después de la entrada en vigencia del ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) en el país, el Gobierno decidió restringir la compra de dólares a todas las empresas que hayan accedido a alguna línea con subsidio del Estado.

Un mes más tarde, el grifo se siguió cerrando y el BCRA dejó de permitirles a las compañías que tenían divisas declaradas en el exterior el acceso al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC).

4. Limitaciones a los dólares financieros

En junio del año pasado, las Reservas rondaban los US$ 42.000 pero la demanda de dólar en la Bolsa significó una nueva restricción. El Banco Central de Miguel Pesce decidió que desde el 1° de junio de 2020 las personas que compren su cupo de u$s 200 mensual debían firmar una declaración jurada certificando que no compraron dólar MEP o contado con liquidación en los 90 días anteriores o posteriores.

5. Cepo ultra hard, para personas y empresas

Pese a la batería de medidas, la demanda de ahorristas seguía alta. En agosto del 2020, la cantidad de personas que había accedido al mercado oficial se habia multiplicado por cuatro, y a fines de ese mes eran casi cuatro millones los que habían usado su cupo de US$ 200 millones.

El cepo cumplía un año y las reservas no repuntaban, rondaban los US$ 42.700 millones. Pero el Banco Central quiso anticiparse a una sangría mayor, y a mediados de septiembre reforzó su estrategia. Por un lado, incluyó dentro del cupo de US$ 200 mensual cualquier gasto dolarizado que se hiciera. Y consideró a la medida retroactiva. Es decir, alguien que hubiera gastado US$ 2.400 en el verano en un viaje al exterior, ya no podía acceder al dólar oficial el resto del año.

Pero a las trabas sumó además otro impuesto: una retención del 35% extra, en concepto de adelanto del Impuesto a las Ganancias. Así, la cotización del dólar solidario tenía un componente de 65% extra al que informaban los bancos en sus pantallas.

Al mismo tiempo, extendió a 15 días el parking para la compra de títulos en moneda local y decidió limitar el acceso al mercado a empresas que afrontaban deudas superiores a u$s 1 millón por mes.

Pese a las medidas, las reservas hacía un año amagaban con perforar el piso de los US$ 40.000 millones, entonces, antes de que termine el mes, y con el dólar blue en su techo histórico de $ 195, el BCRA limitó aún más el acceso al oficial. Para aquellos que hubieran cobraron el IFE durante la pandemia, o trabajaban en empresas que recibieron ayuda estatal, quedaban afuera, restricción que nunca se levantó.

6. Limitaciones a importaciones

Un mes mas tarde, el Central limitó el acceso a importadores al dólar oficial. Y en enero de este año, se agregaron restricciones al acceso de divisas a importadores de bienes suntuarios y «de lujo», como autos importados, licores, o jets privados.

7. Dólares financieros, encepados

​A lo largo de este año, y para monitorear la brecha, el BCRA lanzó varias medidas para limitar la dolarización en el mercado financiero. En julio, la CNV limitó las compras semanales de bonos y el mes pasado, se impuso que sólo podrán comprarse dólar MEP y contado con liquidación desde una cuenta bancaria, local o en el exterior, según el caso, lo que buscó limitar «el rulo».

SN