Las terminales automotrices produjeron en agosto 38.362 unidades, lo cual representó una mejora de 48,5% contra el mismo mes de 2020, e incluso una mejor de 20,1 % entre agosto y lo que habían fabricado el mes anterior, según datos que difundió la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA).

De ese total, 24.937 unidades fueron exportadas, lo cual representó una mejora de 83,3% contra el mismo mes del año anterior y también superó en 7,6% las exportaciones de julio. En lo que va del año, la industria lleva exportados 155.991 vehículos.

En cuanto a la producción, en los primeros ocho meses la industria automotriz local fabricó 263.877 unidades. Por ese motivo el titular de Adefa, Daniel Herrero, pronosticó que este año se va a terminar produciendo más cantidad de unidades que las 314.000 que despachó la industria en 2019, el último registro previo a la pandemia.

Lo cierto es que si la industria llega a mantener su actual ritmo de producción, entre 35.000 y 40.000 unidades durante septiembre, octubre y noviembre (en diciembre, habitualmente, la producción suele caer a la mitad), lo más probable es que la fabricación se ubique entre 380.000 y 400.000 unidades. Ya estaría descartado el objetivo de llegar a las 440.000 unidades con un crecimiento de 70% contra 2020. Eran las cifras que los propios industriales le habían anticipado al ministro de Producción, Matías Kulfas, en noviembre del año pasado.

En la secretaría de Industria aseguraron que todavía mantienen su proyección de 440.000 vehículos. «Es lo que nos informaron las fábricas y el número no fue modificado«, dijeron fuentes gubernamentales.

Las cifras de producción, tras un comienzo de año auspicioso, flaquearon a partir de abril, con paradas técnicas en algunas fábricas y también paradas forzadas por casos de Covid, en algunos casos con turnos enteros (el más notorio fue Toyota). También un prolongado conflicto en el puerto de Buenos Aires obligó a cuatro de las automotrices a parar su producción por falta de piezas.

Más cerca en el tiempo, comenzó a tallar la crisis mundial de los microchips para la industria automotriz. La falta de estos insumos clave ya generó anuncios de recortes en la producción a nivel mundial por parte de Toyota y Volkswagen, si bien en las filiales argentinas de estas marcas aseguraron no tener por el momento problemas de escasez.

En cambio en Stellantis, hoy la principal productora nacional de vehículos junto a Toyota (alrededor de 130.000 unidades anuales, sumando la producción de las fábricas de la ex Fiat y la ex Peugeot) señalaron que trabajan con una planificación máxima de cuatro a seis semanas, por «la falta de semi conductores». Así lo expresó su CEO regional, Antonio Filosa, esta semana.

La industria automotriz local tuvo su pico de producción en el año de transición de los dos gobiernos de Cristina Kirchner, en 2011, con 828.771 unidades. Desde entonces fue cayendo año tras año, de manera paulatina: para 2015, último año de Cristina como presidenta, la producción se había reducido a 526.000 unidades.

Durante los cuatro años del gobierno de Cambiemos, las automotrices siguieron cuesta abajo, con una producción que perforó el piso de las 500.000 unidades, con niveles de entre 473.000 y 466.000 vehículos entre 2016 y 2018.

En 2019, sobre todo a partir de la devaluación de agosto de ese año, la producción cayó de manera estrepitosa y el año cerró con poco más de 314.000 vehículos, el registro más bajo desde 2005. El año pasado quedó casi al margen de la estadística ya que, por primera vez en su historia, durante dos meses las automotrices argentinas no produjeron vehículos.