En agosto las exportaciones argentinas a Brasil llegaron a US$ 1.003 millones, el dato más alto de los últimos tres años. Pese a esta buena performance, que implica un alza interanual del 60%, el déficit con el principal socio comercial del país se profundiza: el mes pasado aumentó 20% con respecto a igual mes de 2020.

Esto ocurrió porque las importaciones argentinas desde Brasil alcanzaron el mes pasado los US$ 1.119 millones, un salto del 55%. Asi, el saldo comercial tuvo un saldo negativo de US$ 116 millones, 20% más que un año atrás.

En lo que va del año, la balanza bilateral mostró un déficit de US$ 676 millones, frente a US$ 211 millones en igual lapso del año pasado, cuando la economía global estaba golpeada por la pandemia.

«Con los niveles actuales, tanto las exportaciones como las importaciones superaron a las de 2019», indica la consultora Ecolatina.

La buena noticia es que, como explica Ecolatina, «el crecimiento del intercambio comercial es el reflejo de la recuperación de ambas economías«. La mala es que este déficit «implica para nuestro país un mayor uso neto de divisas, más aún considerando que el crecimiento proyectado es mayor para Argentina (7,0% anual) que para Brasil (5,2%)».

A mayor crecimiento del PBI, más demanda de importaciones, ya que el país requiere de más insumos externos y también consume más bienes. Se estima que por cada punto que crece el producto, las compras externas suben tres puntos.

Ecolatina advierte que «las expectativas de una suba del tipo de cambio con posterioridad a las elecciones podrían causar que se adelanten algunas compras y se posterguen algunas ventas, profundizando el sesgo deficitario del intercambio». Pero este rojo «será más que compensado con saldos positivos con otros destinos, y contaremos con un superávit comercial a nivel agregado en 2021».

Según proyecciones del mercado, el año podría terminar con un saldo comercial global a favor de US$ 13.000 millones.

El rubro automotor es clave para explicar el comercio bilateral. La Cámara Argentina de Comercio (CAC) detalla que en agosto l​a suba de las exportaciones de Argentina hacia Brasil correspondió a vehículos de motor para transporte de mercancías, trigo y centeno sin moler y vehículos de turismo, mientras que el incremento en las importaciones se debió principalmente a minerales de hierro y sus concentrados, piezas y accesorios de vehículos automotores y vehículos de turismo.

Luces de alerta

La consultora Abeceb destaca que el intercambio bilateral con Brasil es deficitario para Argentina desde 2004 (salvo en 2019). «Este rasgo estructural del flujo comercial entre los dos países refleja que cuando las economías se recuperan, la demanda de importaciones desde Argentina suele crecer más rápidamente que sus ventas a Brasil, principalmente en materia industrial».

«Vemos un fuerte crecimiento en las exportaciones del sector automotriz y de las manufacturas de origen industrial (MOI) en general, en línea con recuperación de la producción industrial de Brasil», apunta Abeceb. De acuerdo con el consenso de mercado, este segmento crecería 6,4%, por encima del 5,3% promedio de la economía brasileña.

Pese a las perspectivas positivas hay algunas luces de alerta. «La bajante histórica del río Paraná, llegando al menor nivel en 50 años y sin perspectivas de mejora significativa en el corto plazo, será un factor a monitorear, puesto que puede entorpecer el normal flujo de comercio entre ambos países».

Además, «una brecha cambiaria más elevada que la vigente en la primera parte del año junto a mayores expectativas de devaluación post-elecciones podría alentar un adelantamiento de las compras al exterior. En un contexto en que el Banco Central cuidará su reducida posición de reservas, el control sobre las importaciones podría crecer», remarca Abeceb.

AQ