A mediados del año pasado, pocos creían que Argentina cumpliría con -probablemente- la meta más difícil que tenía el acuerdo que firmó con el FMI: la de acumulación de reservas internacionales de dólares.

El Banco Central tenía que llegar al 31 de diciembre del año pasado con u$s5.800 millones de «libre disponibilidad» entre sus activos, una forma de mostrar que el país había acumulado capacidad de repago de los compromisos de deuda, y de acreditar solvencia en el manejo del tipo de cambio.

Poco antes de que Martín Guzmán renunciara, luego de que estallara la crisis de deuda en pesos y que los dólares paralelos dieran un salto de más del 60% entre mayo y julio, las expectativas de sumar unos u$s6.000 millones netos a las reservas eran prácticamente nulas.

Sin embargo, a fuerza de programas a medida del principal complejo exportador argentino -los planes «dólar soja» 1 y 2-, de una vertiginosa suba de la tasa de interés y de un ajuste fiscal sin precedentes en el gobierno del Frente de Todos, el «milagro» ocurrió.

La pregunta, ahora, es si el equipo económico que encabeza Sergio Tomás Massa podrá cumplir con la meta fijada para este año: u$s4.300 millones, de los cuales unos u$s1.100 millones deberían conseguirse antes de que empiece abril, una época del año de alta demanda de dólares para el turismo y de baja oferta del campo que, para colmo, enfrenta una de las peores sequías de su historia, con una caída en la producción que, se estima, reduciría casi un 25% los volúmenes cosechados en 2022.

¿Qué factores perjudicarán la acumulación de reservas este año?

1. El mercado de deuda y la brecha cambiaria

A pesar del cepo y a las múltiples restricciones para acceder a la compra de dólares que se acumulan desde 2019, los años electorales son, históricamente, períodos de mayor demanda de divisas para ahorro de particulares y empresas.

«Esto podría verse además acrecentado si hubiera mucho ruido en el mercado de títulos en pesos, en el caso de que muchos particulares o incluso fondos de inversión no renovaran vencimientos de las letras y los bonos y, con esa liquidez, quisieran demandar dólares. Eso podría elevar la brecha y aumentar los incentivos para liquidar lo menos posible al oficial y comprar del financiero», agregó Waldman.

Si bien el Tesoro logró canjear casi el 70% de los vencimientos de deuda en pesos que tenía para el primer trimestre por títulos que vencen -apenas- más adelante, aún hay $1,4 billones en manos del sector privado que habrá que pagar entre enero, febrero y marzo. Un desafío para nada menor.

En ese sentido, Massa envió este miércoles una señal muy clara al mercado al anunciar, a las 9 de la mañana, previo a la apertura de los mercados, que el Tesoro destinaría u$s1.000 millones a la recompra de títulos de deuda argentina. «Entendemos que ahí es donde tenemos que atacar para la mejor administración de la deuda, el perfil de deuda y el perfil de vencimientos de la Argentina», dijo Massa en un mensaje grabado con el único fin de descomprimir la presión sobre los títulos que se usan para arbitrar y hacerse de dólar CCL y MEP.

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El mercado observa con atención la evolución de la deuda y la brecha cambiaria

2. La prefinanciación de importaciones

Entre marzo y diciembre de 2022, muchas de las principales empresas importadoras lograron que sus casas matrices o bancos internacionales les cubran el pago de insumos que precisaron para la producción en la Argentina.

«Tenemos una diferencia de 12.000 millones de dólares entre las importaciones pagadas y las que efectivamente entraron al país, que en algún momento deberían saldarse», señaló Francisco Ritorto, economista de ACM. Es esperable que esas deudas se vayan cancelando a lo largo del año y que compliquen la meta de acumulación de dólares

3. La sequía

En su informe más reciente, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyectó que las pérdidas de los productores de soja, maíz y trigo alcanzarían los u$s10.425 millones en comparación a la cosecha de 2022 por la sequía que ocasionó recortes del 23% en la cosecha esperada. En total, la producción de estos tres cultivos caería unas 28,5 millones de toneladas, un golpe muy difícil de asimilar y que los altos precios internacionales de los commodities no alcanzan a amortiguar.

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La sequía que ocasionó recortes del 23% en la cosecha esperada

Además, la instrumentación en septiembre y diciembre de los programas de «dólar soja» hizo que se adelantaran muchas de las liquidaciones que planeaban hacerse este año.

«Los stocks que los exportadores tenían guardados y que planeaban vender en 2023 ya se vendieron en 2022. Es probable que, a pesar de que se den incentivos para que se liquiden más oleaginosas, no se tengan disponibles», apuntó a Iprofesional Joaquin Waldman, economista de la consultora Equilibra.

4. El gasto electoral

La necesidad de mostrar gestión y avance en obras públicas, así como mantener el poder adquisitivo de jubilados y empleados en relación de dependencia suele empujar al Gobierno a ser más flexible a la hora de ejecutar partidas en un año de elecciones. La idea de un nuevo «plan platita» para estimular el consumo a través de la emisión de pesos es una idea que impulsa un sector de la coalición de gobierno.

Sin embargo, los márgenes de maniobra para ejecutar un plan de estas características están muy limitados. «Hacer políticas expansivas para mejorar chances electorales podría derivar en una mayor demanda de divisas con los ingresos adicionales de muchos actores que, si tienen un mayor ingreso, lo dedicarían a ahorrar y a cubrirse de una posible futura devaluación en lugar de incrementar la demanda», advirtió el economista de Equilibra.

¿Qué factores ayudarían a cumplir con la meta de reservas en 2023?

1. Bajos pagos de deuda y el swap con China

La reestructuración de deuda con los privados permitió que, hasta 2025, los pagos de capital e intereses de los nuevos bonos fuera muy bajo. De hecho, en 2023 habrá que pagar unos u$s2.100 millones en intereses por los bonos en dólares, una cifra manejable para el Tesoro. Al mismo tiempo, el Banco Central alcanzó un acuerdo con el Banco de China para disponer de unos u$s5.000 millones que hoy tiene el BCRA en sus reservas y que no se computan como reservas netas. Vale recordar que el intercambio comercial con China es deficitario para la Argentina en casi u$s10.000 millones, por lo que podrían saldarse importaciones sin afectar las reservas netas este año.

2. La mejora en el tipo de cambio real

La desaceleración de la inflación y la mayor velocidad que le imprimió el BCRA a la devaluación del tipo de cambio en los últimos meses frenó la apreciación constante que tenía el peso contra el dólar desde principios de 2021. Esto, sumado a la fuerte suba de la tasa de interés, ayuda a desincentivar el stockeo de mercadería y el retrasar la liquidación de exportaciones.

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El BCRA imprimió mayor devaluación del tipo de cambio y frenó la apreciación que tenía el peso contra el dólar desde 2021

«Desde noviembre del año pasado que viene mejorando el tipo de cambio real», analizó Nicolás Pertierra, economista jefe en Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz.

4. Las «balas de plata»

«Sin duda el impacto más grande en el ingreso de dólares al país va a ser por la sequía. Para compensarlo es probable que el Gobierno recurrirá a algunas balas de plata, como nuevos créditos de organismos internacionales, acuerdos bilaterales con Brasil (se espera que se anuncie una medida sobre este punto en los próximos días) la licitación del 5G», apuntó Pertierra.

5. Menor demanda de dólares para importar energía

«Si el gasoducto empieza su funcionamiento este año se van a requerir menos importaciones de energía, en un año en el que los precios internacionales podrían tener una influencia positiva, lo que terminaría favoreciendo la acumulación de reservas por una menor salida de la balanza comercial energética», señaló Ritorto.

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En ese sentido, la estimación del MInisterio de Economía es que para este año la producción de gas y petróleo en Argentina cubra más del 90% de la necesidad de combustibles para abastecer la demanda de energía. La meta es que, para 2025, la balanza energética no sólo deje de ser deficitaria sino que le otorgue al país un ingreso neto de dólares por casi u$s15.000 millones, lo que convertiría al sector de hidrocarburos en la segunda usina de dólares más grande del país detrás del campo.